domingo, 30 de septiembre de 2012

Posesión Infernal


Sinceramente, debo reconocer que al empezar el día, no habría creído posible que acabara viendo algo tan repugnantemente fascinante. Hablo de Posesión Infernal.

En un recóndito rincón de un bosque perdido, cinco amiguetes deciden pasar un fin de semana en una cabaña medio abandonada. En el sótano encontrarán un libro maldito que, al leerlo, despertará a los espíritus malignos del bosque, cosa que no es una idea nada, pero que nada buena…

Esta memez de argumento se ve completada por unos actores mediocres -excepto el arrollador y carismático Bruce Campbell-, un presupuesto ridículo y unos efectos especiales descaradamente cutres. Seguro se llevaría un suspenso como una catedral en la mayoría de los casos, pero, de alguna manera, es capaz de producir una malsana fascinación fruto del mal rollo que produce en muchos momentos.

La película que dio a conocer a Sam Raimi hace ya más de treinta años es una muestra de lo que se puede hacer con dos duros y muchas dosis de imaginación y cariño. No en vano, es uno de los iconos del cine gore y de casquería, y su influencia en todo el cine de terror filmado posteriormente es evidente.

Lo que más me gusta en la película es su atmósfera. En cada vacío recoveco de los escenarios se respira intranquilidad. La sensación de saber que por los exteriores de la casucha pululan dios sabe qué tipo de entes malignos está muy lograda, y los enfoques de cámara que usa Raimi para narrar la acción están muy conseguidos: ayudan a que la película sea inquietante y la desmarcan del cliché general.

La historia es de lo más chusquera y muchos momentos no son sino un despropósito, pero la película tiene ese aura de fascinación que te impide sacar los ojos de la pantalla. Estás pensando “No puede ser” “No, no se pueden atrever” “Ostia, lo que han hecho” “¡Pero esto que es!” “Que asco, ¡***!””Vaya, pues sí que lo han hecho…” “A tomar por ****, como se han pasado”, pero por alguna malsana razón capta totalmente tu atención y la película se convierte en una experiencia única, desagradable y hechizante.

Es una película que todo el mundo debería ver. Sólo una única vez. En este primer visionado, el film mantiene toda su capacidad para profanar tu indefensa alma y dejarte absorto y alucinado con toda su psicotropía. Es una película impactante, tronchante y asqueante.

Nota: Es imposible ponerle nota. Está en una categoría aparte.
Nota Filmaffinity: 6.8

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